Mª ESTHER:

Nací en un mal momento…recién emigrabas de España. Dejaste parte de ti, los abuelos, su ternura. Tu infancia no fue feliz, pero el amor ellos te dieron, muy viejitos eran ya para poder algunas cosas compartir contigo.
Ya traían 2 hijas. Tenías miedo a lo desconocido, no poder proteger a tus hijas, a equivocarte, ellas eran chiquitas.
Nadie te la hizo fácil, ni siquiera tus hermanos, la luchaste, la peleaste, y saliste adelante.
No fuimos gente de plata, demasiado bonachones eran…. yo me acuerdo que siempre tenían alguien a quien ayudar.
Yo tenía 8 meses cuando ustedes pusieron un almacencito frente al Colegio Notre Dame… Un día cruzó Sor Chrisostome al almacén, te ofreció cuidarme de día para poder ayudarte, no pasé mal, por el contrario…. Las monjas me consentían, me mimaban, me querían. A la hora del rezo para que no parloteara me daban golosinas, era la forma de mantenerme callada, era su mascota y también ellas se divertían con mis gracias y comentarios.
¡Pero! El mundo me cayó encima. Cuando tenía 5 años, se llevaban, trasladaban a mi 2º mamá para Argentina, Sor. Chrisostome. Al empezar el cambio de monjas, mi vida sí que cambió, con otras no era lo mismo.
Te descubrí más a vos, te necesité más. Pero no te la hice fácil, lo sé, no estaba acostumbrada a esa: Mi verdadera familia… y creo que mis hermanas a mí tampoco. Me sentía sola. Ellas eran muy unidas y yo me sentía excluida, me hice rebelde y cada vez te daba más trabajo, te hacía rezongar… eran diabluras sanas, yo era muy independiente.
Crecí…me hice adolescente y con 14 años conocí el primer amor. Me picó fuerte, me hacía sentir importante. Cuando estaba por cumplir 16 me dejó… el se quería casar, yo todavía no quería, sufrí, dolió, pero ustedes se alegraron, decían que el no era para mí.
Hoy grande entiendo, pero solo un poco, no me arrepiento de nada, todo me ayudó a crecer en la vida.
¿Sabés Mamá? Cuando conocí a mi esposo y comencé a trabajar junto a vos en el Laboratorio… ahí me sentí más cerca de ti. Me encantó, me sentía feliz, ahora tenía cosas que podíamos compartir juntas y en esos momentos eras solo mía.
Así seguí creciendo, estudiando, trabajando, y formé mi familia. “Mi bella Familia.”
Hoy no soy de clase económica alta, todo me cuesta bastante. Pero tuve a papá, te tengo a vos, a mis 3 hermanas: Mª Elvira (la mayor), Mª Esther (la segunda), Mª Laura (la más chiquita, mi paquetito… que nació cuando yo tenía 12 años, hasta ese momento era yo la más chica).
Las veo poco y eso me entristece, pero cada vez que las preciso se que están cerca, que nos queremos y que podemos contar las unas con las otras, como cuando perdimos a papá.
Tengo una grande y bella familia. Por un lado mis hermanas, con sus maridos, hijos y nietos. Por otro lado mi esposo Cacho, mis hijos: Alberto, Luciana, Antonella y mi casi nuera Karina… con los que comparto mis días.
Mamá, todo lo que se… me lo enseñaste vos.
Si alguien me preguntara que cambiaría de mi vida si tuviera que nacer de nuevo… diría NADA, nada cambiaría.
Fuiste lo mejor que me pasó en la vida. El pilar fundamental sobre el cual construí mi vida…
_ Me enseñaste a dar amor… dándomelo día a día, en cada abrazo, cada palabra, cada beso que recibía.
_ Me enseñaste a compartir… compartiendo con nosotros. Cuando éramos chicas todo lo que recibías lo traías a casa.
_ Me enseñaste a hacer el bien… sin mirar a quien.
Cuídate Mamá, soy grande, pero todavía te preciso.
Dios te bendiga MAMÁ. Bendigo el día que él… me eligió para ser tu hija.
Si volviera a nacer nuevamente, quisiera volver a nacer como:
TU HIJA.
Mª del Rosario, tu tercer hija.
